Los Roedores rara vez se van voluntariamente de casa.

los roedoresLos roedores rara vez se van de nuestras casas voluntariamente, una vez entran en casa intentan comer y hacer sus nidos. Cuando de hablar de plagas se trata, es frecuente encontrar experiencias entre nuestro entorno mas cercano.

Hace tres semanas en una cita entre los amigos en un salón donde suelen hacerse las reuniones familiares, entre risas y fiestas, como decimos en las islas, mientras se iniciaban los preparativos para los entrantes, sin saber muy bien de donde salio, porque se movió entre los pies un pequeño ratón común (mus musculus), que se escondió antes de que pudiéramos responder a su presencia.

Un pequeño hueco entre la nevera y el mueble fue suficiente.

Sabíamos que con el ruido que había en el lugar no lo encontraríamos porque se escondería hasta que la situación fuese mas segura para el, con lo que el encuentro continuo.

Terminada la fiesta ni recordar al pequeño intruso que nos dejo atónitos por un momento.

En días posteriores los dueños de la casa donde sucedió todo, buscaron señales de su presencia en vano, porque no había rastro alguno. Esto les hizo pensar que se habría ido ya que no tenia nada de lo que se pudiera alimentar, o eso es lo que creyeron.

 

Los roedores son animalillos escurridizos que además gracias a su fino oído, antes de nosotros llegar al lugar, ya ellos se han percatado de que estamos por los alrededores, por lo que optan por refugiarse. Esto es fruto de su adaptación, y la evolución, por pertenecer a la parte mas baja de la cadena trófica en la que ellos forman parte de la alimentación de rapaces nocturnas como lechuzas y búhos pero también de otras diurnas como pueden ser las aguilillas aquí en las Islas Canarias.

También en otras partes del mundo son presa fácil para zorros, gatos, domésticos o silvestres en las que el ratón, es la pieza principal de su alimentación.

 

Después de una semana creyendo que el ratón había desaparecido de la vivienda, y tras mover un antiguo baúl de madera en el que se había refugiado, como mismo apareció, volvió a esconderse.

Cuando estos roedores entran en las casas es difícil que desaparezcan de forma voluntaria, por lo que han decidido llamar a profesionales para que lo capturen y así evitar que se convierta en una verdadera amenaza.

Confirmada de nuevo su existencia ha sido mas fácil observar parte de sus rastros en el locero con el consiguiente riesgo para la salud ya que se encontraron excrementos y restos de orines en los alrededores de la loza que allí se encontraba.

 

 

Puestas ya las trampas solo queda esperar a que este fiestero sin invitación, caiga en ella y la casa vuelva a estar como antes de su presencia.

 

En Teneplagas nos gusta ofrecer un buen servicio y que nuestros clientes de las islas de Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura se sientan seguros en sus casas, negocios, locales o comunidades en las que se encuentren.



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